miércoles, 17 de enero de 2018

De liberales, libertarios y anarcocapitalistas (Réplica a Julio Montero - Clarín)

El pasado 15 de enero de 2018, en su columna de opinión del Diario Clarín, el filósofo Julio Montero, hizo un análisis sobre el liberalismo y sus vertientes, o al menos lo que el, erróneamente cree que es esta doctrina de pensamiento económico, político y sociológico.


Iba a estructurar esta réplica con una apariencia académica, con una gran variedad de citas, nombres y términos, pero la terminé dejando de lado. Está guardada en otro archivo, venía bastante interesante, pero preferí cambiar el rumbo y dejar ese casi tratado sobre la historia y actualidad del liberalismo para otra ocasión.

Pero finalmente me puse a divagar sobre el liberalismo y sus raíces, su esencia, su pasado y presente. Viendo en detalle, las infinitas confusiones que retuercen las ideas y sentimientos de mis compatriotas que, por ignorar, despotrican contra una de las palabras (y la idea que a ella viene adherida) más bellas de nuestro vocabulario: Libertad.

DE LIBERTADES Y LIBERALISMO

Es libertad eso que respira un hombre, al mirar al cielo y tomar para sí, cuanto aire le quepan en sus pulmones, luego de un largo encierro. 
Es libertad la que un ave descubre cuando por fin su jaula se abre, aunque no sepa vivir de otra manera que no sea tras las rejas, aunque su vida corra serios peligros por haber nacido y crecido en cautiverio y no saber defenderse. Es Libertad y la amará, aunque en horas quizás, su vida acabe en las fauces de un depredador.
Es libertad la que sentimos, al acabar con una tediosa tarea, que nos tenía abstraídos del mundo, presos de una obsesión por acabarlo que no nos dejaba siquiera tiempo para correr las cortinas.
Todo eso y más es libertad. Y es una sensación hermosa, única, pura y animal.


¿Pero es esa la libertad que los liberales y todos sus descendientes buscamos y cuando la creemos haber conseguido, la defendemos con todas nuestras fuerzas, tanto físicas, como mentales y espirituales? Cuerpo, mente y alma le entregamos a esa tan ansiada libertad.

Esa sensación, que someramente describí en los primeros párrafos, se parece sin dudas, a la sensación que sentimos cuando recuperamos la libertad, objeto de las luchas de los liberales. Pero la libertad que buscamos, y no la buscamos solamente para nosotros mismos, es algo más que ese aire puro que respiramos, entrecerrando los ojos y con una mueca graciosa en los labios, al salir de la prisión en la que nos encontrábamos.
El verdadero sentido de esa libertad es lo que será, a partir del siguiente paso que daremos, una vez libres.

La libertad será, algo así como una transacción, un intercambio. Haremos todas las cosas que soñemos y deseemos, pero a cambio pagaremos nuestro derecho natural a la libertad, con grandes cantidades de responsabilidad. Porque como dije, no solo la buscamos para nosotros, la queremos para todos.
Nuestra libertad está definida por la responsabilidad de los demás, y nuestra responsabilidad define la libertad de nuestros congéneres. No hay otra forma, no es posible imaginar otro mundo.

Los liberales queremos libertad, para todos, y no es un eslogan populista. Y si deseamos que los demás sean tan libres como nosotros, sabemos que no se puede lograr tal fin, sin que exista responsabilidad.

Una de las bases, sino la más importante, del liberalismo es esta concepción negativa del término libertad, que para ser más específicos y respetar la definición de la Real Academia Española, diremos que es la ausencia absoluta de coacción externa al individuo que desea llevar a cabo una acción.



Teniendo en cuenta esta definición, podemos sentarnos ahora a repasar las distintas corrientes ideológicas. No nos detengamos en las sub-clasificaciones tratando de dilucidar si tal partido político es liberal o no, si tal político lo es o no, si un gobierno en el pasado o en la actualidad es más o menos liberal. Sería una tarea interminable y en vano.

Vamos a utilizar la clasificación tradicional de derecha e izquierda, para comenzar este análisis. 
Todas las ideologías que se acomoden dentro de este gastado espectro luchan por imponer sus ideales mediante leyes y regulaciones. Utilizando el Estado como herramienta para imponer y hacer cumplir dichos ideales. Si nos paramos en un centro y empezamos a corrernos hacia cualquiera de los dos costados, nos encontramos con la misma tesitura. Sean de izquierda o de derecha, las libertades de los individuos estarán siendo siempre acotadas, buscando la realización de los ideales. Y en ese proceso, sucede algo que a veces no es tenido en cuenta por los analistas: el tamaño del Estado crece sin control. 

Una vez llegamos a los extremos, por cualquiera de las dos "manos", nos encontramos con una situación que parece indistinguible. No podemos saber que clase de ideología tienen los Totalitarios, solo sabemos que ya queda casi nada de libertad y la vida pende de un hilo.


Volvamos al centro aquél en el que empezamos. Cualquiera diría que, si tomamos cosas de un lado y de otro, las que consideramos "mejores", nos encontraríamos ante una ideología equilibrada y justa. Pero la historia a demostrado, cómo con las actuales corrientes socialdemócratas, que nada de eso sucede. Porque desde ese centro también se busca dirigir la vida de las personas. No tan en extremo como sucede hacia izquierda o hacia derecha, pero termina pasando lo mismo. Y ahora el totalitario es la realidad. Y esas sociedades gobernadas por ese híbrido centrismo, terminan colapsando, provocando crisis sociales y económicas que solo logran retroalimentar al siempre presente Estado.

Para cumplir los caprichos "moderados" de ambas corrientes y mantener ese imposible equilibrio, otra vez el Estado tiende a crecer y en su crecida, igual que la de un río desbocado, va ahogando a su paso, una a una las libertades del individuo.

Conclusión, si bien las ideologías tienen sus métodos distinguibles de conculcación de libertades, no son solo ellas las culpables de todo. Ya vimos en este repaso, qué cosa se repite, qué cosa crece hasta aplastarnos: El Estado.


Y ahí es donde aparece el Liberalismo. El liberalismo viene a darle pelea a ese monstruo grande que pisa bien fuerte. El Leviatán.

En un principio, en las primeras líneas del liberalismo, no hay en esencia un rechazo visceral a la bestia estatal. Simplemente se busca hacerlo pequeño y eficiente. Qué cumpla sus funciones y que devuelva a las personas, cuantas más libertades sea posible.
Menos impuestos, por ejemplo, significa más plata en las manos de las personas. Cualquiera de las corrientes no-liberales necesitan del crimen de los impuestos para poder mantenerse. Toda intervención, toda regulación y todo cuanto hace el monstruo Estado, requiere financiación y los aportantes involuntarios somos todos nosotros... los aplastados. 

El liberalismo libera, y no solo es un juego de palabras, es una realidad. Libera la propiedad privada de los individuos, devolviéndosela a ellos, sus dueños, para que la usufructen a sus modos.


Con una pequeña cuota de libertad, hemos visto en los últimos tiempos, como países hundidos en la miseria y la confusión, salieron adelante. Hicieron caso a uno o dos consejos de esos locos liberales, y los resultados fueron impactantes. No quiero citar nombres de países para ejemplificar lo que digo... todos sabemos que es así.

Hay muchas variantes de liberalismo, pero todas en mayor manera o menor medida, lo que intentan hacer es "hacer menos". Cuando un funcionario público declara: "Hemos hecho todo esto por el bien de la comunidad, pero aún falta mucho por hacer"... los liberales temblamos, nos da arritmia, palidecemos y sudamos un helado y profuso sudor. Y gritamos rogando que no... ¡No hagan nada más!



De todas las variantes del liberalismo, hay una que siguió la línea metodológica de los clásicos pensadores del comienzo de la ciencia económica. Esta vertiente liberal la podemos encontrar en la llamada Escuela Austriaca de Economía, la cual, a diferencia de las demás corrientes, mantiene el recelo para con el Estado y sus "cómplices", tal como lo podía ver desde un principio el gran Adam Smith.
En Carl Menger se inicia este ideario, pasando por otros grandes pensadores hasta llegar al maestro Ludwig Von Mises y sus herederos Friedrich Hayek, Murray Rothbard y tantos otros.


Toda esta corriente y sus propias variantes, buscan más libertad aún. Y no hay nada que se le parezca en aquel espectro estatista de las ideologías pertenecientes a la triada derecha/centro/izquierda.

Vale aclarar un "problemita" con los nombres. En Estados Unidos, el término Liberales ("Liberals") fue capturado por la izquierda y también usado, en modo despectivo, por los más conservadores al referirse al ala más izquierdista de los republicanos, llevando a los verdaderos liberales, herederos de Smith, Locke, Menger y Mises, a autodenominarse Libertarios ("Libertarians"). Y fue Murray Rothbard, al llevar al país del norte su ideario, quien popularizó, a partir de su "Manifiesto Libertario", esa denominación para los liberales de tinte austriaco. Liberales Libertarios, Austrolibertarios o Austriacos.

En el camino de la búsqueda de la reconquista de las libertades individuales, los libertarios cada vez fueron profundizando más en sus estudios y teorías, creando nuevas corrientes, cada vez más alejadas del estatismo liberticida.


Así pues, es que tenemos los Libertarios, que buscan eliminar el Estado de la mayor parte de ámbitos de la vida de las personas, permitiendo algunos como la seguridad, la defensa, la justicia, ciertos sectores de la salud, la educación y muy poco de la obra pública. En casi el extremo del austrolibertarismo encontramos a los llamados Minarquistas, que sencillamente no quieren al Estado en nada, solamente lo quieren ocupandose de seguridad, justicia, defensa y algunos dicen, diplomacia.
Finalmente, y a partir también de las ideas de Murray Rothbard, entre otros, se encuentra el Anarcocapitalismo o anarquía de propiedad privada o anarquía de libremercado, etc. Ideología que pugna por la libertad absoluta de los individuos pero respetando los derechos naturales e individuales.

Es bueno aclarar que la esencia de todas estas corrientes es el Liberalismo clásico, el de siempre... aquel que acompañó al Capitalismo desde aquellas horas previas a la Revolución industrial. Es el liberalismo quien peleó siempre contra el monstruo del Estado, para lograr la maravilla que juntos, Capitalismo y Liberalismo lograron en mas o menos doscientos años.

Hace más de doscientos años, antes del advenimiento de la Revolución Industrial y del auge del Capitalismo, los seres humanos no superaban una media aproximada de 50 años de esperanza de vida, la pobreza en todo el planeta alcanzaba casi al 90% de la población y visto en perspectiva, un pobre de la actualidad vive en mejores condiciones que un rey hace 200 años. Los humanos, gracias a las maravillas del capitalismo, hemos llegado, en una carrera exponencialmente ascendente, a alcanzar alturas impensadas tan solo dos siglos atrás. En algunos países (casualmente los que más libertades tienen) la esperanza de vida está superando ya los 90 años. La pobreza, en general, en todo el mundo a descendido a casi el 10 o 15%, y la población total se ha septuplicado. Y todo parece indicar, que a pesar del constante asedio de los estatismos, esta carrera hacia un futuro mundo mejor, no se va a detener.

Esto defendemos los liberales, la libertad de vivir y hacer con nuestras vidas lo que nos plazca, y ser responsables de los actos que a tal fin llevemos a cabo. Reconociendo en el camino que el otro... los otros... tienen exactamente las mismas libertades y responsabilidades que nosotros.
Defendemos, repito, la libertad y buscamos denodadamente ese futuro de prosperidad y de maravillas indescriptibles, que ningún orador imponente, ningún estadista orgulloso, ni ningún ideario liberticida, por más que lo prometan, juren y perjuren, lo van a lograr.
Ese soñado mundo próspero, está en el futuro... más lejano, más cercano... no lo sé. Lo que si sé, es que ese futuro no es un "por venir", el futuro que ansiamos para toda la humanidad los liberales, es un "por hacer".
¿Y quién lo va a hacer?
¿Quién más que nosotros mismos? Nosotros con nuestras propias manos, con nuestra mente y corazón. Parados en nuestros propios pies. Siendo individuos. Siendo libres.

ERRORES Y CONFUSIONES

Revisando, párrafo a párrafo, la columna del Dr. Montero, nos encontramos con una serie de confusiones y errores que no podemos dejar pasar por alto.

* El liberalismo no es igualitarista.
O quizás sí, pero... ¿de qué forma?
Al defender al individuo como la minoría más pequeña dentro de una sociedad, está defendiendo su individualismo y sus diferencias. La única igualdad que admite el liberalismo es la igualdad ante la ley. Toda otra concepción de igualdad se torna anti-natural y en consecuencia, en falsa, inexistente e injusta. En consecuencia, si forzamos otros tipos de igualdades, acabamos anulando la única igualdad cierta y válida... como dije antes, la igualdad ante la ley.
Cuando John Locke asegura que "no se puede privar a los demás de los medios de subsistencia", frase sacada de contexto, lo que en realidad estaba haciendo en el resto de su artículo "El segundo tratado del gobierno" de 1689 es defender el derecho natural a la propiedad privada. La defensa centra el argumento en que los derechos de propiedad aseguran los derechos de las personas a un medio de vida creado por su propio trabajo.

* El Libertarismo no niega la esencia Liberal, se nutre de ella.
El Libertarismo jamás ha negado las bases del liberalismo.
Algo por lo que se destaca el Libertario, es por abordar la problemática económica, desde la visión de un ciencia social, no ciñéndose solamente a lo estrictamente económico. Tal cómo en "La riqueza de las naciones" hizo Adam Smith.
Conceptos como división del trabajo, especialización, libre mercado y libre competencia, "mano invisible", etc., son todos conceptos tomados y profundizados por los libertarios.
Para citar un ejemplo, el concepto de la "mano invisible" fue desarrollado de manera magistral por Friedrich Hayek, en su profundo estudio del orden espontáneo del mercado. Sin dudas una de las bases del ideario liberal y libertario.
El libertarianismo propone, al igual que el liberalismo clásico, que el Estado sea un guardián de la libertad y de la propiedad privada de los individuos.
Uno de los principales desarrollos de la Escuela Austriaca, es justamente la imposibilidad de órdenes políticos, económicos y sociales, que no respeten la propiedad privada. Por que de ella derivan una serie de instituciones que de no existir hacen impracticable cualquier teoría. Una de esas instituciones son los precios... cuya ausencia fue letal para las economías de los experimentos socialistas.
Las corrientes que realmente se alejan del liberalismo clásico, son aquellas que buscan una mayor intervención estatal en cuestiones sociales. Justicia social, redistribución de la riqueza, igualdad de oportunidades, son algunas banderas del socioliberalismo que está provocando graves daños en las economías de muchos países y distorsionando la estructura de los mercados y a la larga, de la sociedad toda.
El Libertarismo por su parte, sigue fiel a aquellos preceptos clásicos de las libertades individuales, el individualismo metodológico (que nada tiene que ver con el atomismo con el que algunos tratan de emparentar al liberalismo), la libre asociación, la política antiestatista y la economía capitalista de libre mercado (laissez faire).

* La herencia libertaria
El liberalismo clásico, aquel que logró derrotar al absolutismo y que trajo prosperidad al mundo entero acompañando al Capitalismo, está fielmente representado en el amplio movimiento Libertario actual. Clásicos, Minarquistas, Anarcocapitalistas, todos liberales en esencia, siguen luchando por lo mismo, la libertad.
Toda otra deformación de los ideales originales, como aquellas que pasaron por las luces de la Francia revolucionaria, derivaron en híbridos como la socialdemocracia o en los fatales experimentos socialistas y comunistas.
En el pasado, las tiranías absolutas fueron el Leviatán de aquellos pioneros liberales y lo vencieron. Hoy ese mal esta representado en un Estado que creció a niveles insoportables. Y los Libertarios de hoy, como aquellos clásicos ayer, están llamados a dar la pelea.

* ¿Qué proponen los libertarios y por qué habría que escucharlos?
Cómo punto final de este posteo, quiero recomendar la lectura de un artículo publicado posteriormente al del Dr. Montero, en el Cronista.com, a cargo de Adrián Ravier, en dónde desarrolla de manera magistral, la actualidad argentina y la necesidad de tomar al pie de la letra los consejos de los Libertarios nacionales. Y de paso hace una excelente revisión de lo que significa el libertarianismo en general y en particular sobre el movimiento en nuestro país.
Es más... diría que es mejor que lo lean a Ravier antes que al paracaidista bloguero que suscribe, que se toma el atrevimiento de andar refutando a pensadores profesionales.
Aquí les dejo el enlace al artículo de Adrián en dicho sitio web:
https://www.cronista.com/amp/columnistas/Que-proponen-los-libertarios-y-por-que-habria-que-escucharlos-20180116-0099.html

Muchas gracias por leerme, pido disculpas por los errores que pueda haber cometido en mi intento de aclarar algunas cuestiones. Solo me mueve el deseo de ver a mi país, primero, y luego a todo el planeta, empezando a cambiar la realidad en la que vivimos, buscando subirnos al tren que nos lleva a un futuro mejor. Estoy convencido que las ideas libertarias, son las herramientas con las cuales podemos llegar a ese mañana de prosperidad, por eso intento hacer comprender sus bases filosóficas y sus métodos.
Como digo siempre, desde que descubrí el Libertarismo, desde la concepción austriaca, y en particular, cuando me abrí al ideal (no utópico) de la Sociedad Libre Anarcocapitalista, veo el mundo de otra manera, profundamente preocupado por los problemas que nos aquejan, pero viendo por fin una salida, una puerta que nos saque de esta prisión. Una visión esperanzadora e inspiradora, que quiero compartir con todos.
Espero que este post, haya servido para tal fin. De nuevo... gracias.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuero, Gastón. En este caso, vos, con un arsenal de fundamentos.

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  2. Así es como se dan las batallas culturales! Así se legitiman nuestras ideas

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  3. Muy buen post. Filotruchos como montero en clarin o aun peores como los de pagina12, abundan diciendo boludeces.

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  4. Muy buen post. Filotruchos como montero en clarin o aun peores como los de pagina12, abundan diciendo boludeces.

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